Noticia: De nuevo, el Canon Digital

Este lunes 3 de julio se ha aprobado en Consejo de Ministros el Real Decreto-Ley 12/2017 de 3 de julio, por el que se modifica el artículo 25 y la letra b) del artículo 31.2 de nuestra Ley de Propiedad Intelectual. Este real decreto-ley fija, de nuevo, el sistema de Canon Digital anterior, con algunas novedades.

En este post no voy a entrar a valorar la idoneidad de este modelo, me ceñiré únicamente a indicar lo que nos dice la ley.

Para descifrar qué es esto del Canon Digital, empecemos por dar respuesta a las siguientes preguntas:

¿Qué es eso de compensación a los autores por copia privada?

Los derechos de explotación de la obra corresponden de forma exclusiva a los autores. En especial, como dice nuestra Ley de Propiedad Intelectual, los derechos de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación, que no podrán ser realizadas sin su autorización salvo en los casos en los que la ley lo permita.

El autor, puede, haciendo uso de su derecho de reproducción, autorizar o no que se realicen copias de su obra. Pero ese derecho tiene una serie de límites específicos, como es el de la Copia Privada. Al ver limitado su derecho, como contrapartida, se establece la compensación equitativa por copia privada.

La ley determina que este derecho será irrenunciable para los autores y para los artistas interpretes o ejecutantes.

¿Qué es una copia privada?

El concepto que nos ofrece la ley es que será aquella copia que las personas físicas puedan realizar de una obra ya divulgada siempre que sea para su uso privado, no profesional ni empresarial y que no tenga fines comerciales.

¿Y eso del Canon Digital?

Se trata de un importe que se aplica a los equipos, aparatos y soportes de reproducción capaces de realizar copias de obras protegidas o de almacenar dichas copias. Con ese importe asociado a los equipos, se tratará de compensar a los autores por las copias privadas.

¿Quién deberá pagar ese canon?

Ese importe deberá ser abonado por los fabricantes y distribuidores en España de esos equipos, aparatos y soportes materiales de reproducción. También quienes adquieran estos equipos o soportes fuera del territorio español para su distribución comercial o utilización dentro de este.

¿A quién va destinado ese canon?

A los autores de libros o publicaciones asimiladas, fonogramas y videogramas , junto con los editores, los productores de los mismos. Así como los artistas, intérpretes y ejecutantes cuyas actuaciones hayan sido fijada en dichos fonogramas y videogramas.

¿Quién lo va a cobrar y cómo?

A partir del 1 de agosto, las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual cuentan con tres meses para constituir una persona jurídica que ejercerá en representación de todas ellas la función, entre otras, de la comunicación unificada de la facturación de este canon.

Ese canon se asociará al precio de los equipos, aparatos y sistemas de reproducción con capacidad para realizar copias de las obras protegidas o para guardar esas copias.  El importe del canon variará dependiendo, entre otras cosas, de la capacidad de dichos equipos.

¿Qué cambios introduce este Real Decreto-Ley?

Había prisa por regular el sistema de compensación equitativa, Europa amenazaba con imponer multas a España debido al vacío legal en el que nos encontrábamos desde el año 2015. Hasta esa fecha la compensación se realizaba a cargo de los Presupuestos Generales del Estado, pero tras las Sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y del Tribunal Supremo, esta forma se declaró contraria al Derecho de la Unión Europea.

Digamos que ahora estamos en un periodo de transición hasta que dentro de un año, como máximo, se apruebe un real decreto en el que queden fijados de forma definitiva los aparatos, soportes y equipos que estarán sujetos al pago de la compensación por copia privada, la cantidad que se deberá abonar y la distribución de dicha cantidad entre las modalidades de reproducción.

Volvemos al Sistema de Canon Digital, pero con algunos matices, como:

  • Para evitar que se acuse de nuevo al sistema de no discriminar ante quienes realizan efectivamente o no la copia privada, se instaura el sistema de exceptuaciones al pago y el reembolso de los importes cobrados cuando se den una serie de supuestos.
  • Las Entidades de Gestión crearan un Organismo encargado del cobro, así como de gestionar las exceptuaciones al pago y el reembolso del mismo cuando corresponda.

Qué es lo más destacado:

1- Estarán exentos del pago a la compensación, las adquisiciones de equipos, aparatos y soportes materiales de reproducción realizadas por:

  •  Entidades pertenecientes al sector público.
  • Las personas físicas o jurídicas que actúen como consumidores finales y justifiquen el destino exclusivamente profesional de estos equipos.
  •  Quienes cuenten con la debida autorización para reproducir las obras.
  •  Las personas físicas para uso privado fuera del territorio español en régimen de viajeros.

2- Las personas físicas o jurídicas podrán solicitar el reembolso cuando:

  • Actúen como consumidores finales, justificando el destino exclusivamente profesional del equipo.
  •  Cuando esos equipos, aparatos o soportes se hayan destinado a la exportación o entrega comunitaria.

3- Para evitar que el canon se cargue al consumidor final de forma indiscriminada y que sea posible su reembolso, los fabricantes y distribuidores deberán repercutir el importe de la compensación de forma separada en la factura que entreguen a su cliente , e indicar, en el caso de que el cliente sea consumidor final, el derecho de este a obtener el reembolso de dicho importe si cumple con los requisitos previstos en el articulo 25.8.

4- Importes: La fijación de la cuantía de compensación equitativa se fijará teniendo en cuenta algunos criterios objetivos como la capacidad de almacenamiento que tengan los equipos. Esta compensación queda fijada transitoriamente a partir del 1 de agosto en la Disposición transitoria segunda. Regulación transitoria de la compensación equitativa por copia privada.

 

Y eso es todo, de momento. El tiempo dirá si este “nuevo” sistema de compensación equitativa es favorable para los autores o si es acertada la regulación sobre el concepto de copia en esta era digital.

Te espero en mi próximo post. Hasta entonces… ¡Feliz creación!

Isabel Méndez

 

Y Recuerda:

  • El presente real decreto-ley entrará en vigor el próximo 1 de agosto.
  • Las entidades de gestión deberán crear antes del 1 de noviembre, un Organismo que se encargue del cobro y de las exenciones del canon.
  • En la factura de los equipos, aparatos o soportes de reproducción que adquieras deberá venir indicado la cantidad destinada a la compensación equitativa.

 

 

 

¿Me concedes esta obra?

La cesión en exclusiva

 

Al igual que ocurre con nuestras parejas de baile, en los contratos también debemos elegir bien a quien concedemos nuestra obra.

Ceder o no ceder en exclusiva, esa suele ser la cuestión que nos trae de cabeza, incluso que nos saca de golpe de nuestra lectura apacible del contrato cuando lo estamos revisando. Normalmente pasamos por alto este concepto, pero es recomendable que entiendas qué significa y lo que supone para tu obra o tu trabajo como autor.

¿Qué significa realmente ceder en exclusiva?

En otras ocasiones hemos hablado que los derechos patrimoniales de autor no se venden, se ceden. Cederlos a otra persona de forma exclusiva va a conllevar una serie de consecuencias, que no tienen porque ser negativas, pero que es importante que conozcamos:

1 – Cuando cedes en exclusiva tu obra a otra persona o editorial, le estás autorizando para que sea la única persona que pueda explotar la obra. Nadie, ni siquiera tú mismo como autor de la obra, podrás explotarla para los aspectos o derechos que hayas cedido mientras dure esa cesión.

Ahí radica la importancia de no conceder más cesiones de derechos que las que realmente se necesitan para publicar la obra correctamente.

Si estás cediendo a una editorial de forma exclusiva la publicación de tu obra en todas las lenguas habidas y por haber por un periodo de 5 años, deberías asegurarte antes de que esa editorial tiene los medios y la capacidad necesaria para publicar la obra en esos idiomas. En caso contrario estarías dejando estancada la obra en manos de alguien que no podría darle una explotación acorde con los derechos que cedes en exclusiva.

2 – Esa persona podrá explotar la obra por sí misma o conceder autorizaciones a terceros.

3 – Podrá perseguir las infracciones realizadas contra la obra sobra la que se le haya otorgado la exclusividad en lo referente a los derechos que se le han concedido. Pero  únicamente aquellas lesiones que infrinjan aspecto de la obra como el modo en que se realiza la explotación, el territorio o el tiempo en que se cometa la infracción. Esto es, todas las violaciones que deriven de la explotación patrimonial de la obra, nunca en aspectos que afecten a los derechos morales del autor, ya que estos le corresponderá únicamente al creador de la obra.

¿Dónde se encuentra esta cesión en nuestros contratos?

Esta clasificación suele aparecer al inicio del contrato. Dentro del clausulado y en la misma cláusula en la que se indica los derechos que estamos cediendo en el contrato, o a continuación de la misma indicando específicamente si la cesión se entiende o no con carácter de exclusiva.

¿Y si no se indica nada?

Si no aparece nada en el contrato sobre qué tipo de cesión estamos realizando, en exclusiva o no exclusiva, nuestra ley de propiedad intelectual nos indica en el artículo 48 que se entenderá que la cesión es no exclusiva.

Pero como ocurre con todo, hay excepciones, y estas se dan en determinados casos como:

  1.  Los autores asalariados: en el caso de autor que trabaje por cuenta ajena y a falta de pacto escrito, se entiende que la cesión que realiza al empresario de su trabajo será en exclusiva y con el alcance necesario para la actividad habitual de la empresa en ese momento.
  2.  Las obras audiovisuales: En estos contratos, se presumen cedidos en exclusiva al productor los derechos de reproducción, distribución y comunicación pública, así como los de doblaje o subtitulado de la obra.
  3.  Las creaciones publicitarias: Los derechos de explotación de las creaciones publicitarias salvo pacto en contrario, se entenderán cedidos en exclusiva al anunciante o agencia, en virtud del contrato de creación publicitaria y para los fines previstos en el mismo.

Esta cesión también conlleva obligaciones

 La persona que adquiere en exclusiva no obtiene un derecho ilimitado ni puede actuar de forma que perjudique el correcto funcionamiento de la obra. Con la cesión adquiere obligaciones importantes como:

  1.  Poner todos los medios necesarios para la efectividad de la explotación concedida, según la naturaleza de la obra y los usos vigentes en la actividad profesional, industrial o comercial de que se trate. (art. 48 LPI)
  2.  Deberá solicitar el consentimiento expreso del autor o ceden para trasmitir a un tercero su derecho exclusivo.

Espero que el post te ayude a dilucidar mejor el contenido de tus contratos y el significado de esta cláusula de cesión en particular.

Te espero en el siguiente post, hasta entonces… ¡feliz creación!

Isabel Méndez

Y RECUERDA:

  •  Las cesiones de derechos pueden realizarse en exclusiva o no exclusiva.
  •  Evalúa los derechos que cedes en exclusiva y negocia cláusulas que eviten que la obra quede estancada.
  • La parte que tiene la exclusividad tiene la obligación de poner los medios necesarios para una correcta explotación.

 

Los traductores y los derechos de autor

Hoy en día tenemos a nuestro alcance material cultural de cualquier país, la posibilidad de leer libros de autores de apellidos impronunciables en nuestro idioma o la tranquilidad de ir al cine sabiendo que vamos a escuchar la película en nuestra lengua.

Todo ello gracias a los traductores, cuyo trabajo es tan importante como invisible. ¡No quiero ni pensar en la de libros que me habría perdido si no hubiera existido una traducción!

Así que vamos a desgranar un poquito los derechos que les amparan y analizar algunas cuestiones básicas pero necesarias para dilucidar su posición jurídica.

Los traductores… ¿son autores?

La respuesta es un rotundo SÍ.

La ley nos indica que autor será aquella persona que cree una obra literaria, artística o científica original.

Quizá podríamos pensar que una traducción no es una obra original ya que se trata de expresar una obra existente en otro idioma diferente al que fue creada. Pero tenemos que tener en cuenta que esa traducción es una nueva forma de expresar lo que ya estaba escrito en otro idioma.

No se trata de una tarea mecánica ni de una mera transposición del significado de las palabras. Una buena traducción no solo requiere de un dominio y control total de los idiomas por parte del traductor, sino que se trata además de una tarea creativa que exige grandes dosis de esfuerzo y sensibilidad literaria. Lo que convierte el resultado en una obra nueva, si bien derivada de la obra que ha sido traducida.

Las traducciones son obras derivadas a las que nuestra Ley de Propiedad Intelectual les reconoce derechos de autor.

Una traducción será por tanto una obra derivada y como tal gozará de protección por nuestra legislación:

  • El artículo 11.1º de nuestra Ley de Propiedad Intelectual recoge expresamente que “Sin perjuicio de los derechos de autor sobre la obra original, también son objeto de propiedad intelectual las traducciones y adaptaciones.”
  • Artículo 2.3 del Convenio de Berna: “Estarán protegidas como obras originales, sin perjuicio de los derechos de autor sobre la obra original, las traducciones, adaptaciones, arreglos musicales y demás transformaciones de una obra literaria o artística.”

¿ Qué quiere decir que una traducción es una Obra Derivada?

Que para poder ser explotadas deberán contar con el consentimiento del autor o del titular de los derechos de explotación de la obra original sobre la cual se quiera hacer la traducción.

¿En qué consisten los derechos de autor de los traductores?

Si eres traductor, debes tener en cuenta que nuestra legislación te atribuye los mismos derechos que a cualquier otro autor. Esto es, tendrás derechos patrimoniales y derechos morales. Conocer bien tus derechos te ayudará a proteger y reivindicar mejor tu trabajo.

Los derechos patrimoniales te servirán para explotar la traducción y los derechos morales te servirán, entre otras cosas, para que se reconozca la autoría de tu trabajo y aparezcas, por ejemplo, en los créditos de la obra.

También, como cualquier otro autor, tendrás derecho a registrar tu obra.

Al igual que con el resto de autores, muchas veces los traductores son trabajadores asalariados, por lo que la cesión de los derechos de las traducciones que realicen bajo un contrato laboral, deberán quedar bien determinadas y reflejadas en el mismo. Es conveniente leer en este caso el artículo 51 de nuestra Ley de Propiedad Intelectual, dedicado a la transmisión de los derechos de un autor asalariado.

¿Qué tipo de contrato rige entre el traductor y la editorial?

Nuestra Ley de Propiedad Intelectual no regula específicamente el Contrato de Traducción.

Normalmente este contrato será un contrato mixto que incluirá cláusulas de un contrato de Obra por encargo entre la editorial y el traductor, siendo en este caso el encargo la propia traducción y contará además con las cláusulas típicas de un Contrato de Edición, estando regulado por las reglas generales de transmisión de derechos de autor.

Podrás encontrar modelos de contrato para la obra de traducción por encargo en la página de la Asociación de Traductores de Libros.

Conviene prestar atención a determinadas cláusulas como:

La retribución económica. Al igual que ocurre con los contratos de edición, la retribución económica podrá consistir en el abono de un tanto alzado o en fijar un adelanto y un porcentaje en concepto de royalties. Muchas veces las regalías suelen quedar cubiertas por el anticipo ya que el porcentaje que se asigna en concepto de royalties suele ser muy pequeño, entre un 1% y un 3% de los derechos de autor. Aún así debes consultar siempre con un experto o con tu asociación los porcentajes adecuados para el tipo de traducción que vas a realizar.Estos porcentajes podrán variar si se trata de una obra que pertenece al dominio público o una obra que aún tiene derechos de autor. Negocia y asesórate siempre antes de firmar un contrato.

La modalidad de explotación. Uno de los problemas más frecuentes es que las traducciones se explotan en cualquier modalidad sin que el traductor reciba una remuneración acorde por ello. Esta práctica está siendo frecuente en los formatos digitales. Lo más adecuado sería interpretar y delimitar correctamente junto al editor el alcance que tendría la traducción o a que tipo de modalidades se aplicaría, así evitaríamos una interpretación genérica de la cesión de los derechos.

Es recomendable, no obstante, reservarse la modalidad de explotación digital para un nuevo contrato en el que se desglosen las condiciones específicas para la explotación digital.

No renunciar a tus derechos de autor. Como autor podrás ceder tus derechos patrimoniales para la explotación de la obra pero tus derechos morales son irrenunciables.

Asegúrate de realizar la cesión de tus derechos a través de un contrato por escrito.

Espero que este post sirva para conocer y reivindicar mejor tus derechos como traductor. Te espero el próximo miércoles en el siguiente post, mientras …  ¡Feliz creación!

Isabel Méndez

Y RECUERDA:

  • Los traductores tienen derechos de autor sobre sus obras.
  • Una traducción es una Obra Derivada y por tanto deberá contar con la autorización del titular de derechos de la obra original para ser explotada económicamente.
  • No cedas tus derechos de autor en bloque y presta especial atención a la modalidad digital.

Contenido Mínimo de un Contrato de Edición

Este podría ser un post muy amplio si atendiéramos a todas las características del Contrato de Edición y sus requisitos. Por eso, de momento, vamos a centrarnos únicamente en el contenido mínimo exigido por la ley, en las cláusulas que si o si deben recogerse en tu contrato de edición.

Pero…

¿Qué es un Contrato de Edición?

Se trata del contrato que firmarás cuando una editorial se interese en publicar tu obra.

En él cederás a tu Editor (digo ceder porque los derechos de autor no se venden, se ceden) los derechos patrimoniales de reproducción y distribución de tu obra para ponerla en el mercado. A cambio, recibirás una compensación económica, la cual suele consistir en un adelanto y un porcentaje determinado en concepto de royalties. (Aquí te hablo de qué es eso de los Royalties).

En el Contrato de Edición nos encontramos con la particularidad de que deberá realizarse siempre por escrito, de no ser así el contrato será nulo.

Un contrato no es más, ni menos, que un acuerdo entre dos partes que se reconocen  la capacidad necesaria para obligarse. Es cierto que las partes pueden pactar lo que quieran, pero en este caso además se fija un contenido mínimo obligatorio.

¿Cuál es ese contenido mínimo obligatorio?

Nuestra  Ley de Propiedad Intelectual le dedica un total de quince artículos (desde el artículo 58 al artículo 73) al Contrato de Edición.

El contenido mínimo y obligatorio está fijado únicamente en uno de esos artículos, el artículo 60, titulado Formalización y Contenido Mínimo, que analizaremos a continuación.

Deberá recogerse en el contrato:

1- Si la cesión que le hacemos a nuestro editor de los derechos de explotación será o no exclusiva.

Ceder en exclusiva significa que tan solo el Editor será la persona autorizada para la explotación de la obra, concreta y únicamente de la explotación de los derechos que le hayamos cedido. Es importante, por tanto, que no cedamos todos nuestros derechos de explotación en bloque si no es necesario para la correcta explotación de la obra, ya que estamos privándonos de una mayor explotación de la obra y de otras posibilidades contractuales.

Para una edición en papel, los derechos de explotación que se ceden son el de reproducción y distribución. Conservando el autor en su poder los derechos de comunicación pública y transformación de la obra.

2- El ámbito territorial donde se comercializará con la obra.

Es importante determinar y limitar bien el territorio para el que cedemos nuestros derechos. No es los mismo, por ejemplo, cederlos para el ámbito Nacional que para todos los países de habla Hispana.

Una cláusula abusiva que se presenta con frecuencia en este tipo de contratos es la cesión para el ámbito mundial o para todo el Universo. Sí, para todo el Universo.

Nos puede hacer gracia, pero es importante limitar el territorio. Es absurdo ceder nuestros derechos de forma exclusiva para todo el mundo a una editorial que puede que no abarque más mercado que el Nacional. Eso nos estará privando o limitando para emprender negociaciones o intentar publicar con otra Editorial en cualquier otra parte del mundo.

3- Número máximo y mínimo de ejemplares que tendrá la edición.

Esto tiene sentido únicamente para las publicaciones en papel, no para la digital. La forma que tienes como autor de controlar la tirada y comprobar que tu editor se ha ajustado a lo pactado es solicitar que te emitan un certificado de la imprenta con el número de ejemplares que se han impreso.

4- Fijar la forma en que se van a distribuir los ejemplares, los que se van a reservar al autor, a la crítica y a la promoción de la obra.

5- Establecer tu retribución económica.

Cuánto vas a recibir y cómo se te va a pagar. La forma habitual de retribución es conceder un adelanto al autor y fijar un porcentaje en concepto de royalties. 

6- Plazo en que se pondrán a la venta los ejemplares de tu obra.

Este nunca podrá ser mayor a dos años desde que le entregues el contenido listo para reproducirse.

7- Por lo tanto, es importante y obligatorio también que se fije una fecha en la que tú, como autor, deberás entregar tu obra al editor.

¿Qué pasa si no se recoge en mi contrato ese contenido mínimo?

Pueden pasar varias cosas, dependiendo de qué contenido se esté incumpliendo.

Será nulo si:

  • no se realiza por escrito.
  • no se fija el número máximo o mínimo de ejemplares.
  • no se determina la retribución económica del autor.

Aunque suele entenderse que se tratan de un caso de nulidad relativa y que el autor es quien está facultado para instarla.

Podrá corregirse la ausencia de:

  •  Plazo en que se pondrá a la venta la obra.
  •  Fecha en que deberás entregar la obra al editor.

Si las partes no llegan a un acuerdo, será el Juez quien decida atendiendo a las circunstancias del contrato.

Acostúmbrate a analizar las cláusulas una a una. A partir de ahora, sabrás además cuáles tienen que aparecer si o si en tu Contrato de Edición.

¡Te espero en el próximo post!

                                                                                           Isabel M.

Y RECUERDA:

  • El contrato de edición siempre deberá ser escrito.
  • Ceder nuestros derechos para todo el Universo puede sonar gracioso, pero es una cláusula abusiva y limitante para nuestros intereses.
  • Analiza y busca las cláusulas obligatorias en tu contrato de edición.

Los derechos morales

El autor como padre/madre de su obra

Con frecuencia hablamos de los derechos patrimoniales o de explotación de los autores pero poco se dice sobre los derechos morales, la otra parte del derecho de autor. Los derechos menos turbios, pero también los más desconocidos.

Los derechos morales son relativamente jóvenes en nuestra legislación. No fue hasta la aprobación de la Ley de Propiedad Intelectual de 1987 cuando se reconocieron de forma expresa en nuestro país.

Hasta entonces, y a pesar de que España había ratificado el Convenio de Berna en 1887, donde si se recogían los derechos de paternidad e integridad de la obra, éstos no eran tenidos en cuenta en nuestro país. 

Y si no que se lo digan al escultor Pablo Serrano, quien mantuvo un litigio durante más de veinte años (1962-1985) contra un hotel de Torremolinos por haber destruido su famosa escultura “Viaje a la Luna en el fondo del mar”. Según el director del hotel, la escultura les resultaba “desagradable”. La ley nunca dio la razón a Pablo Serrano, ya que como hemos visto, por aquel entonces esto de los derechos morales no se estilaba en nuestro país. Para ello, habría que esperar tan solo un par de años más.

«Siento la muerte de la obra, como creador suyo. Al desmontarla la han destruido. Era una pieza concebida para ese espacio»

Pablo Serrano

Pero, ¿qué son estos derechos?

Se tratan de un conjunto de derechos de carácter personalísimo, esto es, que van unidos directamente a la figura del autor. Debido a esto, sus principal característica es que como autor no puedes renunciar a ellos, ni cederlos.

Serás autor de una obra por el mero hecho de crearla, sin necesidad de que ningún registro te atribuya reconocimiento o título alguno sobre la misma. A partir de la creación tendrás derechos patrimoniales, que te permitirán explotar económicamente la obra y derechos morales, que te unirán a ella de un modo más personal y espiritual.

¿Que facultades te otorgan estos derechos como autor?

Estos derechos morales, están expresamente recogidos en el artículo 14 de nuestra ley de Propiedad Intelectual, y te permitirán:

  1.  Decidir si quieres que tu obra sea publicada o no y en qué forma. Denominado Derecho de Divulgación.
  2. Decidir si quieres publicar con tu nombre, de forma anónima o con seudónimo.
  3. Exigir que se te reconozca como el autor de la misma. Esto es lo que se denomina Derecho de Paternidad sobre la obra.
  4. Exigir que se respete la integridad de tu obra, para evitar cualquier modificación o alteración de la misma. Denominado Derecho a la Integridad.
  5. Modificar tu obra posteriormente. Eso si, deberás respetar los derechos que hayan adquiridos los terceros sobre ella. Denominado Derecho de Modificación.
  6. Podrás retirar la obra del mercado si cambia tu convicción intelectual o moral. De nuevo, deberás indemnizar a los titulares de los derechos de explotación de tu obra. Si, por ejemplo, quieres retirar un libro del mercado, deberías indemnizar a la editorial que lo publicó. Este derecho se denomina Derecho de Retirada o Arrepentimiento.
  7. Podrás acceder al ejemplar único o raro de tu obra cuando éste se encuentre en poder de otra persona. Si ejercitas este derecho, deberás indemnizar a ese tercero por los posibles daños y perjuicio que puedas ocasionarle. Es el Derecho de Acceso.

Pablo Serrano tuvo que soportar que su obra de más de diez metros de altura y dos toneladas de chapa metálica fuera desmantelada y almacenada en un sótano. Hoy en día, y en base a su Derecho a la Integridad de la Obra, la legislación le daría la razón.

Hemos dicho que estos derechos van unidos a la persona del autor, entonces…

¿Qué ocurre con ellos cuando el autor muere?

Muchos de ellos desaparecen con la persona del autor, pero hay tres que podrán ejercerse sin límite de tiempo tras la muerte del autor. Estos derechos son:

  • Derecho de divulgación, esto es, decidir si la obra será publicada o no y en qué forma. Este derecho, a diferencia de los dos que le siguen,  tendrá el límite de setenta años desde la muerte del autor.
  • Derecho de a exigir el respeto a la paternidad de la obra. Que se mencione y reconozca al autor. Sin límite de tiempo.
  • Derecho a exigir la integridad de la obra. Sin límite de tiempo.

Como autor podrás elegir, mediante testamento, quien deseas que se haga cargo de valer tus derechos morales. En el caso de que no determines nada, serán tus herederos quienes se hagan cargo de los mismos y, en defecto de éstos, el propio Estado.

Espero que estas notas te sirvan para conocer y proteger mejor tus derechos como autor.

Te espero el próximo miércoles con otro post, hasta entonces ¡Feliz creación!

Isabel Méndez

Y RECUERDA:

  • Como autor gozas de derechos morales irrenunciables.
  • Siempre deberás ser reconocido como el autor de la obra.
  • En un contrato, siempre serán nulas las cláusulas en las que cedas o renuncies a tus derechos morales. 

5 CLAVES PARA NEGOCIAR

(Ilustración de Jose Domingo)

La negociación es, sin duda, uno de los aspectos más difíciles del trabajo como autor.  Fijar los precios o establecer las condiciones del encargo es una situación incómoda sobre la que solemos pasar rápidamente como si el asunto no fuera con nosotros.

El post de hoy no hace referencia a artículos ni a leyes, pero contiene nociones que te conviene aprender o recordar si tu trabajo implica estar constantemente dando presupuestos.

Aquí van mis cinco claves para negociar:

1- Recaba información sobre el encargo.

Obtén toda la información posible sobre lo que desea el cliente para  poder poner precio a tu trabajo. Haz todas las preguntas que consideres necesarias. Las respuestas serán la base sobre la que tendrás que negociar y trabajar posteriormente.

¿Quién es el cliente?, ¿Qué quiere?, ¿Cómo lo quiere?, ¿Para cuándo lo quiere?, ¿Cuánto está dispuesto a pagar?

Cuando recibimos un mail con una petición para un trabajo, tendemos a actuar de dos maneras: o contestamos muy rápido diciéndole que todo lo que nos ofrece nos parece fenomenal o demoramos la respuesta durante días porque no tenemos ni idea de cuánto pedirle, si ese trabajo se ajusta o no a nosotros o si tenemos hueco en la agenda para esa fecha.

Para no caer en estos errores, lo recomendable es que hagamos saber de forma inmediata a nuestro cliente que hemos recibido su propuesta, que la valoraremos y en breve le daremos una respuesta. Eso te proporcionará el tiempo necesario para crear una estrategia y no precipitarte en tu decisión.

2- Visualiza.

Asegúrate de que tanto el cliente como tú estáis hablando de lo mismo. Para ello deberás haber recabado ya todo la información que necesitas. Ahora es el momento de evaluar lo que te conviene.

¿Estás de acuerdo con lo que te propone? ¿Hay algo que te gustaría mejorar? ¿Cambiarías algunos puntos del contrato?

Prueba a imaginarte realizando ya ese trabajo, verte en la situación te ayudará a ponderar mejor el precio que debes pedir por el mismo, el tiempo que puede llevarte y otras cuestiones que podrían pasarte desapercibidas si no te detienes a reflexionar.

Tómate tu tiempo. Analiza bien tus intereses, cuál es tu situación y con qué aspectos te sientes incómodo. Concédete permiso para negociar; es tu tiempo y tu trabajo lo que está en juego.

3- Negocia siempre.

Acostúmbrate a negociar, haz de ello un hábito. Al principio te costará más trabajo, pero poco a poco lo verás como una parte fundamental del proceso de trabajo.

Siempre habrá algún aspecto del acuerdo que te convenga modificar o mejorar. Presta especial atención a datos como la fecha de entrega, retribución económica, plazos o derechos que cedes.

Cuando tengas clara tu visión y hayas trazado una estrategia, comunica a la otra parte tu postura sobre el encargo y los aspectos que te gustaría modificar. Concierta una reunión para exponerle tus modificaciones. Si la comunicación es por mail, indícaselas de forma clara, separando bien las cláusulas que quieres modificar y la opción que le propones a cambio.

4- Ten preparada una respuesta.

Puede ser que nuestro cliente no esté del todo de acuerdo con nuestra propuesta o nuestras modificaciones. En ese caso, deberéis encontrar un equilibrio, un punto donde las dos partes os encontréis cómodas trabajando. Una de las claves de la negociación es que las dos partes cedan a cambio de algo, por ejemplo, si el cliente no está dispuesto a subir el precio siempre podéis retrasar la fecha de entrega o simplificar el encargo.

Tener respuestas y opciones con las que encontrar el equilibrio en la negociación te proporcionará seguridad y ahorrará tiempo.

No todas las negociaciones se realizan a través del e-mail,  quizá te toque negociar en una sala de reuniones o en la oficina de tu cliente. Esa situación te dará un margen de tiempo muy reducido para ofrecer respuestas alternativas , por lo que deberás asegurarte de llevar preparadas la negociación y tener claro hasta dónde quieres ceder. Deberás ser ágil en las respuesta y lo más importante, estar tranquilo y seguro con tu estrategia para evitar cerrar tratos que no te convengan.

5- Revisa el borrador.

Una vez os pongáis de acuerdo, la otra parte te mandará un borrador del acuerdo, deberás revisarlo y comprobar que todos los términos que habéis negociado quedan recogidos en él.

Puede que sepas cómo negociar algunos asuntos como plazos o precios, pero quizá en otras ocasiones haya términos que desconozcas. No todos los trabajos o encargos son iguales, por ende tampoco lo son las cláusulas o los contratos en los que se reflejarán.

Nunca firmes nada que no entiendas, asegúrate de que comprendes todas las cláusulas. De no ser así, asesórate, busca información.

Te animo a que apliques siempre estos sencillos pasos a la hora de negociar , además
¡¿QUÉ ES LO PEOR QUE PUEDE PASAR?!

¿Que te digan que eso es lo que pueden ofrecerte? ¿No es eso lo que ya teníamos desde el principio? Si es así, nada habrá ido a peor, es más, te aseguro que tu responsabilidad, tu imagen como autor y tu conocimiento habrán adquirido otra perspectiva.

¡Te espero el próximo miércoles con otro post! Feliz creación.

Y RECUERDA:

  • La negociación es una parte de nuestro trabajo.
  • Ofrece opciones alternativas para aquellos puntos que quieras negociar.
  • Asesórate antes de cerrar un acuerdo.

Descifrando los Royalties

Ilustración de José Domingo

Cómo gestionar las liquidaciones de derecho de autor.


Es una gran alegría cuando una editorial se interesa por tu trabajo como autor. Pero tras los saltos iniciales vienen un montón de dudas. Una de ellas suele ser cuánto o cómo se cobra por la cesión de nuestra obra. Es muy importante que la retribución económica quede fijada en nuestro contrato de edición.

Existen dos formas de retribución económica por la cesión de nuestros derechos:

– Cobrar una cantidad a tanto alzado por la cesión que se haga de la obra. Que te paguen una cantidad fija y determinada por tu obra. Se dará en supuestos tasados por la ley.

– O la más común, la remuneración proporcional de los ingresos obtenidos de la venta de las obras. Esa remuneración se corresponderá con el porcentaje que pactemos con la editorial.

A ésta última forma de cobro podemos llamarla royalties, regalías, liquidaciones de derecho de autor o remuneración proporcional de los ingresos por la explotación de nuestras obras.

Los royalties son la remuneración proporcional que reciben los autores a cambio de la cesión de sus derechos de explotación. Un porcentaje que deriva del beneficio obtenido por la venta y distribución de sus libros.

Los Royalties en los contratos

Establecer en el contrato la forma en la que se vas a cobrar por la cesión de tu trabajo forma parte del contenido mínimo de los contratos de edición. Es tan importante que este aspecto quede recogido, que nuestra ley de propiedad intelectual nos indica que los contratos que no expresen este dato serán declarados nulos.

Normalmente toda esta información económica aparece en una cláusula que lleva por nombre LIQUIDACIONES y regula los siguientes datos:

1 – El porcentaje que te llevarás como autor.

El porcentaje que se fija para los autores oscila entre el 7% y el 12%, siendo lo más habitual un 10%. Puede variar dependiendo si estamos ante una obra en colaboración con otros autores ( se reparte y por tanto es más bajo) o si se trata de una edición digital ( debería ser algo más alto que la edición en papel). Puedes negociar este porcentaje con tu editorial.

2- Cómo se calculará ese porcentaje.

Puede ser obtenido del precio de venta al público del libro o a partir de los beneficios netos que obtenga la propia editorial. Siendo la primera opción más ventajosa para los autores.

3- El periodo en el que se realizarán estas liquidaciones de autor y pago de los royalties.

Es habitual que para las ediciones de papel ser realicen de forma anual, dentro del primer trimestre del año.

Para los editores, presentar las liquidaciones a los autores es una obligación. Está expresamente recogida en el articulo 64.5º de nuestra ley de propiedad intelectual, donde además se establece que el editor deberá poner anualmente a disposición del autor los datos correspondientes a la fabricación, distribución y existencias de ejemplares.

¿Qué hago cuando mi editorial me mande las liquidaciones?

Tu editorial te enviará un informe correspondiente a tus liquidaciones de derechos de autor. Seguramente lo haga dentro del primer trimestre del año. En él te indicarán el número de ejemplares que tu libro ha vendido durante el año pasado, así como los que aún quedan en el mercado de la edición correspondiente y el importe que te corresponde en concepto de royalties.

Esa cifra no tiene que ser siempre positiva. En muchas ocasiones los autores reciben un adelanto a la hora de entregar el libro. El adelanto se corresponde con los royalties que obtendrás en un futuro por las ventas de su libro. Por lo tanto, si las ventas realizadas durante ese año no superan el importe que te adelantaron o es menor al mismo,no recibirás royalties en esta liquidación y el saldo que figurará será por tanto negativo.

Una vez tengas el informe con el importe que te corresponde (si este es positivo) deberás emitir una factura a tu editorial para poder cobrarlos.

No es fácil comprobar si los datos que nos está proporcionando la editorial son correctos, en este aspecto no nos queda otra opción más que confiar en el buen hacer de las mismas. Puedes solicitar que te emitan el certificado de impresión de los libros cuando estos están en imprenta, así tendremos constancia del número real de libros que se han impreso.

No está de más que analices y reflexiones sobre los datos que te envíe tu editorial. Es la única forma que tienes de conocer el número de libros que se han vendido de tu obra.  Haz una valoración sobre estos datos, quizá esperabas un número de ventas mayor. Como autor eres una pieza clave para la promoción y venta de tu obra, puedes hacer que llegue a más gente a través del uso de redes sociales o haciendo más presentaciones. Es una buena idea hablar con la editorial para ver cuál es su opinión y cómo entre las dos partes se pueden mejorar las ventas.

¿Y si mi editorial aún no me ha mandado las liquidaciones?

Normalmente las editoriales realizan las liquidaciones dentro del primer trimestre del año, pero este plazo puede variar. Revisa tu contrato y comprueba el plazo que establecisteis para las liquidaciones. Si ha pasado esa fecha y no has tenido noticias, ponte tú en contacto con ellos. Puedes escribirles y solicitarle que te emitan el informe correspondientes a tu liquidación en concepto de derechos de autor.

Es recomendable que lo solicites por escrito y pidas de forma expresa que te envíen el informe de liquidación. De no hacerlo, estarán incumpliendo con su obligación y podrías resolver el contrato.

Como ves es un tema muy importante y con una gran protección jurídica. Espero que este post te haya servido para conocer un poco mejor tus derechos y saber cómo ejercerlos. 

Te espero en el próximo post.

  ¡Feliz creación!

Y RECUERDA:

  • La editorial tiene la obligación de realizar al menos una liquidación anual.
  • Los términos y porcentajes deben estar recogidos en el contrato.
  • Como autor es recomendable reflexionar sobre el número de ventas y establecer estrategias de promoción.

Tres razones por las que debes firmar un contrato al ceder tu obra

Una de las mejores formas de profesionalizar tu trabajo como autor es establecer un buen workflow. Adquirir ciertos hábitos y normalizarlos como forma de trabajar te ahorrará no solo tiempo, también problemas.

Te brindará una paz mental, vibra positiva o como quieras llamarlo y así podrás centrar tus energías en la parte creativa y en la ejecución de la obra.

Trabajar bien, vaya.

Una pieza importante en ese sistema de trabajo debe ser el CONTRATO.

ES COSA DE DOS

Firmar un contrato suele ser en lo que menos pensamos cuando alguien nos encarga una ilustración o quiere publicar una de nuestras fotografías en una obra colectiva -¡no vaya ser que espantemos al cliente!-. Pero no olvides que al cliente también le interesa firmar un contrato para asegurarse que tú también cumples con tu parte.

Un contrato es el documento donde quedará recogida la voluntad de las partes. Donde se fijarán los derechos pero también las obligaciones de cada. Una vez firmado, tendrá fuerza de ley, esto es, que las partes estarán OBLIGADAS a cumplirlo. En el caso de incumplimiento por parte de una de ellas, la otra podrá reclamar su cumplimiento ante los tribunales.

LAS RAZONES

Las razones para firmar un contrato pueden resumirse en una: Un contrato sirve para proteger nuestros derechos como autores.

Aunque vamos a desgranarlas en tres. Debes firmar un contrato para: 

1- DETERMINAR LA CESIÓN Y USO

La obra que crees siempre será de tu autoría. Cuando firmas un contrato con un cliente, no la estás vendiendo, estás cediendo tus derechos de explotación sobre ella. Esa cesión y uso de tu obra deberá recogerse en el contrato junto con otros términos tan importantes como:

  • Descripción de tu trabajo.
  • Precio y forma de cobro.
  • Uso que se va a hacer de tu obra.
  • Fecha de entrega.
  • Derechos que cedes.
  • Exclusividad o no de esos derechos.
  • Duración.

Es importante que negocies el precio y las condiciones de acuerdo con el  uso que se va a hacer de tu obra. No cobrarás lo mismo por ceder los derechos de tu ilustración para la portada del nuevo libro de Harry Potter que por cederla para el folleto de ofertas de Ultramarinos Nicanor, “De lo bueno, lo mejor”.

2- AHORRARTE PROBLEMAS

El contrato es la mejor forma de PREVENIR un conflicto con la otra parte, ya conoces ese dicho tan popular de “Más vale prevenir que curar”. Eso es exactamente lo que hacemos a través de los contratos. Es importante imaginarse cualquier conflicto que pueda surgir de nuestro trabajo con el cliente y ponerle solución mediante una cláusula.

El cliente decide que en realidad le gustaba más el boceto que descartó hace dos semanas cuando estás a punto de terminar el trabajo.  Menos mal que en el contrato dejaste estipulado que cualquier cambio una vez aprobada la fase de bocetos incrementaría el precio del encargo y modificaría la fecha de entrega.

3- TENER UN SEGUIMIENTO

La vida del contrato no termina tras su firma, es ahí precisamente donde empieza. Será nuestra mejor guía y prueba de lo acordado con la otra parte. Es conveniente usar el contrato cómo referencia para saber como actuar en determinadas situaciones y volver a él para comprobar:

  • Cuándo finaliza la cesión que hicimos de nuestros derechos.
  • Cuándo debemos pedir nuestros royalties a la editorial.
  • Comprobar qué porcentaje pactamos.
  • Qué derechos cedimos.

 ¡Ojo con las cláusulas de renovación automáticas! A Clementina Naranja le han ofrecido publicar con Oportunidad Perdida Publishing un libro con sus primeros relatos, imprimir 10.000 copias y darle una buena promoción. Lástima que justo ayer se renovó automáticamente por otros 10 años la cesión que hizo a Pasodetodo Editorial (quien por supuesto quiere mantenerlos para acabar de vender las 500 copias que imprimió hace dos años)

¿ALTERNATIVAS A LOS CONTRATOS?

El contrato es un instrumento jurídico con una protección especial y fuerte por parte de nuestra legislación. Con esto quiero decir que puede haber sucedáneos pero no otro instrumento jurídico tan eficaz como el contrato. Aún así podemos contar con otras herramientas útiles para proteger nuestro trabajo.

Si no hay un contrato por medio, toma medidas como:

  • Facturas. Incluye en ella la descripción del trabajo que has realizado y la cesión que autorizas al cliente por el precio que ha pagado.
  • Guardar emails de comunicación donde se negociase el trabajo y la finalidad.
  • Hoja de encargo o Presupuesto. Incluye siempre en ellas todas las características de la cesión de los derechos.

¡Te espero el próximo miércoles con otro post!

¡Feliz creación!

Y RECUERDA

  • Es recomendable firmar un contrato cuando hagamos cualquier cesión de derechos de nuestra obra.
  • No todos los contratos son iguales. Un contrato es como un traje a medida.
  • Asesórate. Acude a tu asociación profesional o a un especialista en derechos de autor.

La propiedad intelectual es viejoven

Hay días internacionales casi para cualquier cosa, que si el día del huevo, que si el día de las zapatillas de colores. Pero hay cosas que deberían ser todos los días sin necesidad de fechas señaladas en nuestros calendarios.

Hoy le toca el turno al Día Internacional de la Propiedad Intelectual.

No es baladí que haya elegido este día para compartir contigo mi primer post sobre derechos de autor. A través de este blog quiero ayudar a autores como tú a comprender mejor sus derechos y proporcionarles las herramientas necesarias para que así sea.

Y como de empezar va la cosa, vamos al origen. Voy a hablarte de cómo nació el derecho de autor, cómo ha ido evolucionando en un vago intento de ajustarse a la realidad y de algunos datos importantes que nos conviene conocer o recordar como autores.

La imprenta, el Big Bang del asunto

Hasta el año 1450, las reproducciones de los textos eran realizadas manualmente por esclavos, escribanos o monjes. Pero eso cambió cuando Johannes Gutenberg inventó la imprenta y lo revolucionó todo. La imprenta trajo consigo el mercado editorial. Las editoriales o imprentas invertían grandes cantidades de dinero en comprar la maquinaria necesaria y les eran otorgados una serie de beneficios y privilegios que les aseguraban la producción sin competencia ni restricciones de ningún tipo.

Curiosamente, allá por el siglo XV fue un español, Antonio de Nebrija, la primera persona conocida en el mundo occidental en reclamar sus derechos como autor. Fue, además, una figura crucial para la llegada de la imprenta a Salamanca; de hecho, tanto su hijo como su nieto fueron impresores.

Y en esa efervescencia, aunque algo tarde, apareció la primera ley conocida en derechos de autor.

El Estatuto de la reina Ana 

Por primera vez, en 1710 (y fíjate bien en el año) se otorgan beneficios y reconocimientos a los autores sobre sus obras. A partir de esta ley, los autores tendrían derechos exclusivos durante catorce años, renovables por otros catorce si el autor seguía vivo. Los derechos exclusivos quieren decir que el autor es el único titular de los derechos.

Además el autor debía autorizar las copias de su obra, de forma que así podía asegurarse de la integridad de esta. Con eso se pretendía acabar con el monopolio que tenían las editoriales sobre la comercialización de los libros tras la aparición de la imprenta.

Se fija la explotación de la obra de forma económica y se diferencia entre la creación, que pertenecerá al autor y estará protegida por lo que más tarde pasaría a denominarse los derechos morales, y la copia (el libro,vaya), que será la parte que se explote y por la que el autor obtendrá una remuneración económica. Esto, la manera de hacer dinero con la creación de una obra, son los derechos patrimoniales.

Hoy en día en España el derecho exclusivo que se otorga a los autores para la explotación de su obra tiene una duración mayor: será de toda la vida del autor, más setenta años después de su muerte.

El tiempo es una cuestión valiosa y a tener muy en cuenta al formalizar los contratos de cesión de derechos, ya que durante este plazo estaremos autorizando a un tercero para que explote nuestra obra, en la forma y término que pactemos.

ATENTO a cláusulas como:

  •  Duración del contrato. En España, nuestra legislación establece un máximo de quince años. Aunque mi recomendación es que no sobrepasen los cinco, este plazo nos permitirá tener un mayor control sobre la explotación de nuestra obra.

  •  La renovación automática. En algunos contratos se fija una renovación automática del mismo por periodos establecidos para el caso de que el autor no notifique lo contrario.
  •  ¡La fecha! Parece una tontería, pero cuida siempre de que la fecha del contrato se corresponda con el momento de la firma. La fecha determina el momento desde el que se empiezan a contar los plazos. Como el de entrega, por ejemplo.
  •  La edición digital. A veces se nos pide en el contrato que cedamos además los derechos para una posible edición digital que nunca llega. Lo recomendable es que realicemos un nuevo contrato separado en el que cedamos los derechos de edición digital. Pero si aceptas esta cláusula, asegúrate de limitarla con un párrafo como el siguiente para evitar que tus derechos queden estancados:«Si la editorial no ha procedido a publicar el libro en su versión digital en un plazo de dos años, los derechos de explotación para esa modalidad revertirán de nuevo al autor».

    Internet, la segunda revolución

Si la imprenta revolucionó el mercado de los libros y cambió el mundo para siempre, Internet es el siguiente cambio cultural más grande de la historia, y ¡lo estamos viviendo en primera fila!

Internet trae nuevas formas de compartir, de comunicar, de hacer negocios, de explotar nuestras obras, y también nuevas formas de crear. Ahora es más sencillo que se interconecten las obras, que se realicen obras derivadas y que se compartan casi sin control con millones de personas. 

Todas estas oportunidades, traen consigo también problemas sobre la vulneración de los derechos de autor y nuevos retos, o los mismos pero con más resonancia. Lo que supone la necesidad de ajustar nuestras leyes a la realidad para tener soluciones y respuestas eficientes.

Como autores podemos elegir en qué medida y con qué límites queremos que nuestra obra sea usada en Internet, o fuera de ella. Para ello puedes realizar acciones que sirvan para protegerla y difundirla de la forma que consideres oportuna:

  • Registra tu obra. 
  • Fírmala siempre.
  • Súbela a baja resolución (72 dpi máximo) si quieres evitar un uso no consentido.
  • Usa licencias Creative Commons para que otros usuarios la puedan compartir, usar e incluso transformar libremente, si así lo quieres. Recuerda que como autor te corresponde a ti otorgar este tipo de licencias.

Nos será de gran utilidad gestionar de forma adecuada nuestros derechos para poder sacarles el máximo partido. Si, también a nivel económico.

La industria cultural existe

Parece difícil o inoportuno relacionar la creatividad o la cultura con el arte. Como si mancilláramos los hermosos ropajes de las musas. Pero estamos ante una industria.

Sí, es una industria. Y una que genera mucho dinero. Porque esto de los libros, las pelis, la música, la fotografía, da dinero, mueve masas (eso es otro tema) y, nos guste más o menos, hablamos de negocio. Y, como hemos visto desde tiempos de Gutenberg, no son los autores la parte más fuerte

¿Sabías que a las industrias culturales se les llama también industrias naranjas o economía naranja? El naranja es el color que se relaciona con la creatividad, de ahí el nombre.A veces pienso que si lo de naranja será también por eso de exprimir al autor, pero no vamos a ser mal pensados, hoy no.

Precisamente hoy, Día de la Propiedad Intelectual, quédate la idea de que conocer tus derechos te permitirá :

  •  Explotar y proteger mejor tu obra.
  •  Moverte por todo este sarao de forma más libre y segura.
  • Decidir si quieres que tu obra sea compartida libremente en internet o no.
  • Conocer cómo otorgar licencias para conservar su integridad o para que cualquiera pueda modificarla.
  •  Saber cómo firmar un contrato sabiendo qué derechos estás cediendo.

¡Te espero el próximo miércoles con otro post sobre derechos de autor fácilmente digerible!

Mientras… ¡CREEMOS!